Masaje lomi lomi hawaiano. El antiguo arte de sanación polinesio.

Escrito por masajeyterapia 27-07-2009 en General. Comentarios (0)


Lomi Lomi el masaje hawaiano:

El Lomi Lomi tiene su origen en los antiguos sanadores hawaianos con más de 4.000 años de antiguedad, que a través de la filosofía Huna trataban el cuerpo y la mente. Este masaje tradicional combina el trabajo del terapeuta, realizado casi exclusivamente con los antebrazos, con la gemoterapia y la aromaterapia.

El terapeuta trabaja con los antebrazos creando ondas expansivas sobre el cuerpo que son a la vez relajantes y vigorizantes.

El Lomi Lomi es una de las formas más profundas que existen de masajear el cuerpo y su objetivo es conseguir la armonía total trabajando todos los músculos y facilitando el paso de los fluidos energéticos. Se inicia con unos ejercicios de respiración y haciendo un cuestionario para determinar el tipo de energía que rodea al paciente.

La clave de este masaje está en actuar al mismo tiempo sobre zonas distantes del cuerpo, ya que al cerebro le cuesta concentrarse en dos áreas diferentes y se deja llevar por un balanceo rítmico. La gemoterapia caliente en zonas energéticas y reflexógenas y la utilización de aceite de coco convierten al Lomi Lomi en un festín para los sentidos.


Indicaciones y Beneficios:

Es altamente recomendado para prevenir la tensión corporal, eliminar el stress, la depresión, y estimula la circulación linfática, estrechando los músculos y movilizando las articulaciones.

Una terapia que trata al mismo tiempo los niveles físico, emocional, mental y espiritual del ser humano, logrando una suave pero intensa relajación.


La filosofía Huna:

Para entender la profundidad del masaje Lomi Lomi, es necesario entender la filosofía hawaiana llamada Huna, y cómo ésta se relaciona con el funcionamiento del cuerpo y la curación. Una afirmación esencial del Huna es que todo busca armonía y amor. ¿Pero cómo se relaciona esto con el masaje? El Lomi Lomi trabaja sutil pero profundamente en los músculos con continuas y fluidas caricias-masajes, que nutren el cuerpo permitiéndole relajarse y entregarse al que las recibe.

Es por eso que aunque la técnica sea una parte importante del masaje, mucho del trabajo es realizado por el amor que pone el practicante en el paciente, el cual se canaliza a través de sus manos y su corazón. Este fluir de energía, acompañado de continuos masajes, relaja al paciente por completo, ayudándole a liberar viejos pensamientos, patrones de comportamiento que le causan limitaciones y que están almacenados en las células de su cuerpo.

La gente en general cree que todas estas creencias están en nuestra programación mental, pero esta filosofía afirma que en realidad están en nuestro cuerpo. Los hawaianos miden las cosas en términos de energía y creen que una idea o pensamiento puede bloquear el fluir de esa energía así como lo hace una tensión muscular.


El masaje Lomi Lomi no es sólo una experiencia física, sino que llega también al nivel mental, emocional y espiritual. Cuando se cura uno de estos niveles los demás también resultan afectados. La enfermedad es un estado de tensión que bloquea el natural fluir de la energía, y el Lomi Lomi ayuda a liberar ese camino hacia la curación.

En el nivel físico se libera stress y tensión, además de estimularse la eliminación de toxinas. Una diferencia fundamental con otros masajes es que la persona yace directamente sobre la mesa o camilla de trabajo y no sobre una toalla. Además, la persona no es cubierta completamente por toallas sino por una pequeña tela o toallita, dejando gran parte del cuerpo expuesta durante el masaje, pero respetando el pudor del paciente. Esto facilita mucho los masajes de todo el cuerpo, ya que no interrumpe el continuo fluir de energía por acomodar las toallas.

Muchas veces mientras se siente la liberación muscular también se liberan las emociones y pensamientos negativos, y los efectos curativos del masaje pueden continuar tiempo después de realizado.

El masaje puede ser practicado por una o dos personas que trabajan a la vez. La experiencia de recibir Lomi Lomi de dos practicantes tiende a llevar al paciente a un nivel aún mucho más profundo de relajación, ya que resulta imposible focalizarse en las cuatro manos que trabajan distintas partes del cuerpo a la vez.

La filosofía hawaiana transmite conceptos profundos, tal como podemos apreciar en su típico saludo “Aloha”. Aloha es mucho más que hola o adiós:
Su significado más profundo es “el alegre compartir de la energía vital en el presente”.
Y esta es una de las claves del Lomi Lomi: celebrar, amar y nutrir el cuerpo de otro como si fuera el propio. Para la filosofía hawaiana, el amor no sólo se refiere al gusto, afecto o pasión por alguien o algo, sino que incluye la tolerancia, la aceptación, la apreciación, el respeto, la compasión, el no juzgar y el perdón, entre otros conceptos.

Varios profesionales que aprendieron esta filosofía experimentaron una profunda transformación personal. Sin dudas, una técnica interesante para aplicar en los pacientes y, por qué no, para sumarla a nuestra vida cotidiana.

Principios sagrados del Lomi Lomi:

Primero:
Cuidarse a sí mismo y honrarse, como un único y sagrado ser. Este concepto se explora en los talleres a través de una apertura mental mientras se escucha al cuerpo, y se siente un nivel energético. También se realizan diferentes ejercicios como abrir el centro del corazón, nutrirse y descubrir niveles más profundos de aceptación propia.

Segundo:
Cuando uno es más claro, saludable y consciente de sí mismo, puede facilitar más la curación y tratamiento holístico de otros. Crear un ambiente sagrado y seguro le permite a los participantes liberar algunos de los patrones que pueden no estar sirviéndole en sus vidas.

Tercero:
Percibimos a cada persona como un ser divino, entero, en su esencia de ser. Al darnos cuenta que no hay nada que esté “mal” o que no valga en nuestro interior, descubrimos una tremenda fuente de curación, celebración y amor por nosotros mismos.

Cuarto:
El principio del movimiento. En el espacio sagrado creado se comienza a mover conscientemente y a aprender ejercicios chamánicos para abrir nuestro cuerpo, fortalecer nuestro nivel de energía y aprender técnicas específicas que nos ayudan en la transformación y curación de nosotros mismos y de los demás.

Quinto:
Mientras se honra a los maestros, los linajes y paradigmas con los que se trabaja, se comprende que la última elección, poder y responsabilidad de nuestras vidas viene de nosotros mismos y de nuestra conexión con lo divino.

Sexto:
Es el tacto consciente. En los talleres se entrena para explorar y profundizar la sensibilidad en nosotros mismos y en otros, tanto física como energéticamente. Se empieza por expandir nuestra conciencia integrando el movimiento y la calidad del trabajo con un tacto consciente.

Séptimo:
El principio del recibir y permitir. Mucho del aprendizaje en el taller es el permitir y recibir el tacto y apertura de otros. Mientras se recibe y confía, se profundiza la conexión con nosotros mismos, con la Tierra y lo divino.

Octavo:
La intención es fundamental para sostener a todos los otros principios. Nuestra intención es estar presentes y conscientes, creando un espacio seguro que nos nutra.

Noveno:
La integración es importante para nuestro ritmo acelerado de vida. Aprender a ir despacio, escuchar nuestra sabiduría interna e integrar la experiencia de lo sagrado a nuestra vida diaria es esencial para nuestro bienestar.


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